Convenio sobre la diversidad biológica

El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), conocido informalmente como el Convenio sobre la Diversidad Biológica, es un tratado multilateral. La convención tiene tres objetivos principales: la conservación de la diversidad biológica (o biodiversidad); el uso sostenible de sus componentes; y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de los recursos genéticos. Su objetivo es desarrollar estrategias nacionales para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica y, a menudo, se considera el documento clave en relación con el desarrollo sostenible. La convención se abrió a la firma en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro el 5 de junio de 1992 y entró en vigor el 29 de diciembre de 1993. Tiene dos acuerdos complementarios, el Protocolo de Cartagena y el Protocolo de Nagoya. El Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad del Convenio sobre la Diversidad Biológica es un tratado internacional que rige los movimientos de organismos vivos modificados (OVM) resultantes de la biotecnología moderna de un país a otro. Fue adoptado el 29 de enero de 2000 como acuerdo complementario del CDB y entró en vigor el 11 de septiembre de 2003. El Protocolo de Nagoya sobre el acceso a los recursos genéticos y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización (ABS) del Convenio sobre la Diversidad Biológica es otro acuerdo complementario del CDB. Proporciona un marco legal transparente para la implementación efectiva de uno de los tres objetivos del CDB: la distribución justa y equitativa de los beneficios que surgen de la utilización de los recursos genéticos. El Protocolo de Nagoya fue adoptado el 29 de octubre de 2010 en Nagoya, Japón, y entró en vigor el 12 de octubre de 2014. 2010 también fue el Año Internacional de la Diversidad Biológica, y la Secretaría del CDB fue su punto focal. Siguiendo una recomendación de los signatarios del CDB en Nagoya, la ONU declaró 2011 a 2020 como la Década de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica en diciembre de 2010. El Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 de la convención, creado en 2010, incluye las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica. Las reuniones de las partes de la convención se conocen como Conferencias de las Partes (COP), siendo la primera (COP 1) celebrada en Nassau, Bahamas, en 1994 y la más reciente (COP 14) celebrada en Sharm El-Sheikh. , Egipto.

Origen y alcance

La noción de una convención internacional sobre diversidad biológica se concibió en noviembre de 1988 en el Grupo de trabajo especial de expertos en diversidad biológica del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El año siguiente se estableció el Grupo de trabajo especial de expertos técnicos y jurídicos para la redacción de un texto legal que aborde la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica, así como la distribución de los beneficios derivados de su utilización con los estados soberanos y las comunidades locales. En 1991, se estableció un comité de negociación intergubernamental, encargado de ultimar el texto de la convención. En 1992 se celebró en Nairobi, Kenia, una conferencia para la adopción del texto acordado del Convenio sobre la Diversidad Biológica, cuyas conclusiones se destilaron en la Conferencia de Nairobi. Acto final. El texto de la convención se abrió a la firma el 5 de junio de 1992 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (la "Cumbre de la Tierra" de Río). En su fecha de cierre, el 4 de junio de 1993, la convención había recibido 168 firmas. Entró en vigor el 29 de diciembre de 1993. La convención reconoció por primera vez en el derecho internacional que la conservación de la diversidad biológica es "una preocupación común de la humanidad" y es una parte integral del proceso de desarrollo. El acuerdo cubre todos los ecosistemas, especies y recursos genéticos. Vincula los esfuerzos tradicionales de conservación con el objetivo económico de utilizar los recursos biológicos de manera sostenible. Establece principios para la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos, en particular los destinados a usos comerciales. También cubre el campo de la biotecnología en rápida expansión a través de su Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, abordando el desarrollo tecnológico